a

Adaptar una vivienda para movilidad reducida 


Pienso mucho en cómo los proyectos acaban cruzándose con la vida.
En este, por ejemplo, empezamos hablando de una casa, pero pronto estábamos hablando de mucho más.
T. quería adaptar su vivienda para poder cuidar de sus padres, es decir: adaptar la vivienda para personas de movilidad reducida. 

Y en esa búsqueda de hacerlo todo más fácil —de mover, abrir, recolocar— había también un deseo profundo de tranquilidad y de belleza.
En nuestras reuniones para revisar el proyecto, T. y yo compartimos nuestras propias historias que, aunque distintas, se encuentran en lugares parecidos.
Ambas acompañando a nuestros padres, aprendiendo a hacer sitio a una nueva etapa, en la que el cuidado se convierte en un tema que atraviesa los días.
Por eso este proyecto me toca especialmente.
El objetivo primero es la funcionalidad: organizar la vivienda como dos espacios completos, comunicados por la escalera interior, pero también con accesos independientes desde el rellano del edificio.
De este modo se mantiene la conexión familiar sin renunciar a la autonomía y la comodidad de cada uno.
Pero la casa debe permitir a todos —y especialmente a T.— mantener su independencia, con lugares de respiro y bienestar personal.
Construiremos una base neutra y coherente, con materiales cálidos y naturales.
Y sobre ese fondo, piezas con carácter y sus propias obras de arte que aportarán identidad y emoción.